Del reino Animalia
Tengo muchos apodos de los cuales ninguno es relevante, pero creo que "Lero" es con el que me siento más reconocido.

Por lo cual me conozco por Lero.

Dueño de un astillero de barcos de papel, también soy taxónomo de grullas de origami y piloto de aeroplanos de celulosa, falto decir lo de arquitecto de móviles inflamablemente abstractos

Ver las copas de los árboles mientras se camina por las calles, preferencia de noche cuando las profundidades se pierden y el vacío corrompe lo infinito. Observar los detalles que rompen esquemas. Caminar viendo el cielo disfrutando de paisajes, buscar el color dentro de una ciudad y lo gris dentro de la naturaleza que no es humana.

pseudo escritor. Expresar sensaciones, el respirar desesperado ante un posible enamoramiento, pasar tus manos por la cabeza mezclándose en el pelo, pies arrastrando tierra. detestar escritos vacios que no tienen mensajes o metáforas (de preferencia no las acabo), agradan las historias simples con sentido que no se pierdan en hipérboles complicadas. historias que con una leve simplicidad explican todo lo que tienen que explicar, sin necesidad de perseguirse la cola todo el día.


Deportista acompetitivo, esgrimista (espadista) de ocio y dedicación, practicar el yoga y el parkour como una filosofía, conociendo el medio y tu cuerpo.

Chileno esa angosta y extensa vereda de tierra, de una pequeña macro ciudad llamada santo Jacobo de nueva Extremadura

Principios de claustrofobia, adorador del vértigo, sentir los latidos del corazón bajo el agua.
Adicto al café con leche, al chocolate y la palta

Sobra decir que estudio biología marina.

 

Gran pericia

escristica:

Se estaba retorciendo en la cama gimiendo y gritando con toda la cara contracturada cuando las cálidas manos de su esposa lo despertaron.

-Jim despierta -dijo suavemente-, tuviste una pesadilla, desde que te encomendaron esa misión no has dejado de tener pesadillas.

Por sus grandes esfuerzos y pericias en navegación espacial James Kavdor había sido ascendido a Capitán de la nave comercial Empiria recibió tal galardón de su predecesor quien se jubilaba con una pensión envidiable como la de cualquier mercader espacial, James estaba pasando sus ultimas vacaciones con su familia para no volver a verlos por un par de años.

-Yo he sentido lo mismo amor -dijo James-, no logro sacarme de la cabeza ideas como secuestros, pillajes, motines o colisiones, todas las noches es un calvario, para colmo este viatico es para descansar.

-Aun así lo vas a disfrutar -dijo su esposa Karoline-, pocos marcianos han tenido la oportunidad de recorrer el firmamento como tú y piensa en el orgullo que tendrás al poder conocer Z-3.405, dicen que tiene 8 veces más mar que la tierra.

El escuchar la palabra Z-3.405 para James le provocó una leve tensión en las piernas y un leve bruxismo que logró disimular para no alterar a su esposa, ella siempre quiso viajar por el espacio pero nunca logró llegar más allá del sistema solar, los profesores ganaban significativamente más dinero que en otros sistemas por la alta demanda poblacional de Solar, sin embargo las cortas vacaciones no le permitían darse el lujo que se podía dar su esposo de vivir viajando, por lo que su felicidad se veía reflejada en la posibilidad de que el amor de su vida pueda recorrer el universo, ella había leído todo lo posible sobre Z-3.405 y el pensar en un planeta con las mismas condiciones de la tierra, prístino sin intervención de un ser que pueda modificar su entorno le generaba un escalofrío de felicidad idéntico al de una persona que se emociona con la mejor escena de su película favorita.

Pero esa felicidad se estaba transformando en una obsesión y pese a que sospechaba de que la aislación de su marido durante un año de ida y un año de vuelta podía devolverle un ser primitivo y agresivo (como muchas veces le había sucedido anteriormente) el cual debía re educar le parecían insignificantes frente a una odisea que pocos marinos han logrado, “y que lograrán” diciéndolo a sus adentros.

Estaba tan sumergida en sus sueños no propios que su marido ya había salido del baño recién bañado, se había colocado una bata e iba asegurarse de que los niños hayan despertado para así preparar el desayuno.

Fue cuando el comunicador sonó y Karoline contestó

-Hola Karoline -Dijo James MacArthur, jefe de “marchands de l’espace” dueños de la nave Empiria.

-¿Cómo has estado cariño?

Karoline se emocionó al ver que era el jefe de James.

-Muy bien James -respondió Karoline-, ¿Quiere hablar con James?

-Es de cortesía hablar un momento con la esposa de mi tocayo, ¿Como va la escuela?

-Ya sabes como son las cosas en marte, ni con retransmisor holografico logras dar abasto, estos chicos incluso en primero saben mucho más que una -Expresó cansada Karoline.

-Bueno, así son las cosas en Solar, como es posible que sean de los pocos planetas que todavía no hacen controles de natalidad.

-Si los hacen -interrumpió Karoline-, tenemos el problema de todavía estar divididos en países y como ves eso lleva a que cada región haga lo que se le plazca.

-Se los dije una vez a ti y a James que se vinieran a Sentauris, pero no quiero remover discusión del pasado -El señor James guardo silencio y miró unos papeles que tenía lejos del angulo de la cámara-. Lo olvidaba querida, debo hablar con James es algo urgente.

-Estoy aquí -Dijo James al anexarse a la conversación-. Lo siento, había dejado desactivada la cámara y el microfono, no quería que escucharan la comida pasar por la sartén.

-No te preocupes chico -dijo el señor James-. Te conozco, si hubiera hablado algo en privado con tu esposa habrías cortado la transmisión.

El señor James guiñó de manera muy notoria sacando un par de carcajadas entre los oyentes.

-James, Karoline les tengo una mala noticia -dijo el señor James poniéndose unos anteojos y comenzando a leer unos papeles.

Debido a actividades hostiles los siguientes planetas serán desanexados de la U.I y se prohibirá cualquier transporte hacia esos destinos, los planetas que se mantienen como neutrales pero con pasantias comerciales siguen teniendo el mismo trato dependiendo de las empresas asociadas, los planetas desanexados y tratados como hostiles son: H-982, H… me saltaré esta parte… aquí está, Z-3.405…”

El resto del texto lo murmuró ya que no era tan importante, cuando Macarthur vio en el visor notó a un James relajado que comenzaba a sonreír mientras que a la vez vio a una Karoline tensa que comenzaba a rascarse la cabeza y la cara.

-Bueno no es para tanto -dijo el señor James-. James es el mejor capitán que tenemos y le propondremos otra misión, eso sí se le alargarán las vacaciones un tiempo, tengo mucho que hacer, nos vemos, fue un gusto hablar con ustedes.

James dejó el transmisor en la mesa junto al desayuno que estaba listo, fue tanta su alegría que fue corriendo hacia el dormitorio a abrazar a su mujer.

Al llegar a la pieza vio a su mujer rascándose tan fuerte que se estaba haciendo heridas en la cara y se estaba arrancando trozos de pelo, no hablaba, no emitía sonido alguno, solamente se rascaba y tenía la mirada inmóvil y sin expresiones frente a la cámara del comunicador, James que poseía bastante fuerza le resultó difícil agarrar a su mujer y amarrarle las manos con una camisa mientras seguía abrazándola para que no se dañase, aunque sus manos no alcanzaban su rostro seguía con el intento de desfigurarse la cara.

-¡COMUNICADOR! -Gritó James-. ¡URGENCIA MEDICA!

-Médicos en camino -respondió el comunicador.

James miraba la repisa con libros de Z-3.405 y tan solo con leer el nombre comenzó de nuevo su bruxismo.